Las rodajas de naranja secas son uno de esos detalles que hacen que una casa huela a fiesta. Se cuelgan en guirnaldas, se atan a los paquetes de regalo, se colocan en coronas o se dejan en un cuenco con canela y anís estrellado. Además, es una decoración muy barata y muy fácil de hacer, para la que solo hace falta fruta, una tabla, un cuchillo afilado y bastante paciencia. Se secan despacio, y el resultado merece la espera.
Elige naranjas frescas, firmes y bien lavadas, mejor si no están tratadas. Córtalas con un cuchillo bien afilado en rodajas lo más uniformes posible, porque las que tienen distinto grosor se secan a diferente ritmo. Sécalas ligeramente con papel de cocina para quitar el exceso de jugo. Si quieres usarlas para decorar, no hace falta añadir nada más, ni azúcar ni especias.
Secar con calma
Coloca las rodajas en una rejilla, sin que se toquen, para que el aire circule. Puedes secarlas en el horno a baja temperatura, con la puerta un poco entreabierta, siguiendo las instrucciones de tu horno, o en un deshidratador. También se pueden secar al aire en un lugar cálido, seco y ventilado, aunque tardan más. Dales la vuelta de vez en cuando para que se sequen por igual.
Las rodajas están listas cuando están firmes, secas y ya no se sienten húmedas ni pegajosas. Déjalas enfriar del todo antes de guardarlas, porque cualquier resto de humedad puede provocar moho. Guárdalas en una caja o un tarro limpio y seco, con tapa, en un lugar fresco y oscuro, con papel entre las capas. Escribe en la etiqueta el contenido y el mes.
Revisa las rodajas de vez en cuando, y tira las que estén blandas, huelan raro o tengan moho. Para regalar, ata unas cuantas con un cordel, junto a una rama de canela y una tarjeta. También puedes preparar un pequeño paquete con rodajas, canela y anís estrellado para decorar la mesa. Explica que son decorativas y se guardan secas. Es un regalo sencillo y bonito para el invierno.